Ensayos de escultura salvaje

Por Claudio Iglesias para Perfil (9 de mayo de 2010)

Con un lenguaje marcado por la pregnancia misteriosa de lo doméstico y la enhebración escultórica de materiales como cuerina y trapo junto a muebles y objetos de gran porte, Carla Graziano presenta sus nuevos trabajos en la muestra Por ósmosis inversa en la galería 713. La muestra consta de dos instalaciones independientes y complementarias: un conjunto de piezas realizadas con materiales propios de las terrazas (piezas de hormigón, tubos de desagüe, etc.) y un sofá intervenido por cuyo interior corre agua, que aflora por el respaldo y se hunde entre los cojines mediante un sistema cerrado. La terraza con goteras y su consecuencia lógica, el interior doméstico empapado, se realizan así en dos de las salas de la casona de San Telmo en la que funciona la galería. La artista, nacida en 1975, ya le había dado espacio en su producción al agua y los problemas escultóricos que acarrea. Para su muestra de 2009 (también en 713), Graziano desarrolló un conjunto de fuentes revestidas de escamas de cuerina. La circulación de agua y el aspecto entre orgánico y decorativo de estas piezas proponía un cruce entre el diseño de paisajes y la escultura, con un espectro de formas en el cual lo natural y lo construido se vuelven sustituibles. La obra de Graziano se acercaba así a los exponentes del neobarroco brasileño, con sus morfologías orgánicas amenazantes y salvajes (como los azulejos carnosos de Adriana Varejão o las gigantescas proliferaciones de Ernesto Neto en el interior de iglesias y catedrales). Por ósmosis inversa da un nuevo giro y mayor cohesión a estos intereses escultóricos. Los bloques de hormigón albergan un muestrario de mil formas con aspecto de hongos, pero su despliegue en la sala les da la apariencia de una ciudadela apócrifa en miniatura, con sus propios muros, jardines y escalinatas. Una pequeña acrópolis reina sobre una estructura de jardines en cascada, de reminiscencias incaicas. La escultura se revela entonces como un medio muy dúctil por el que pueden fluir significados asociados con lo arquitectónico, lo etnográfico y lo paisajístico. Este salto de lo ornamental a lo constructivo se verifica también en la instalación con agua que da el título a la muestra. La plasmación de envoltorios vegetales que en piezas anteriores resultaba central, en esta obra se ve reducida a unas pocas escoriaciones verdosas en la piel del sillón, de cuyo respaldo mana continuamente agua. La posibilidad de tomar un objeto del mundo real (más exactamente de Mercadolibre) y someterlo a una serie de tormentos en la sala de exposición supone una conciencia del trabajo escultórico que ya no es identificable con los medios técnicos tradicionalmente asociados con esta disciplina. El sofá de dos plazas intervenido se presenta junto a un diario de trabajo, en el que Graziano cuenta todo el proceso de diseño y producción de la obra (incluyendo la calificación de los vendedores), y un impreso titulado “Soluciones anti-hidrófugas”, un breve tutorial para “inducir la aparición de goteras y filtraciones” en la propia casa. El título de la muestra encuentra entonces un eco en el texto y en su arco de recursos y planteos, que expanden la escultura del terreno de la morfología a una indagación más proyectual de las relaciones entre arquitectura, paisaje y narración que pueden desarrollarse alrededor del agua y su efecto sobre las casas.

1 year ago